El Contrato: Yo, Acepto

En este vídeo

Lo firmamos cada mañana

Hecho por amor a la Tierra, el once de septiembre de dos mil tres por un anónimo.

Acepto. Queridos amigos el 11-S marca un triste aniversario de una catástrofe simbólica para el conjunto de la humanidad poco importan nuestras creencias religiosas o ideas políticas el sistema instituido en nuestro mundo libre reposa sobre una especie contrato aprobado por cada uno nosotros. Lo firmáis cada mañana al simplemente no hacer nada.

Acepto a la competición como base de nuestro sistema, aunque sea consciente de que engendra frustración y cólera para la inmensa mayoría de los perdedores.

Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar y explotar al que ocupa un lugar inferior en la pirámide social.

Acepto la exclusión de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.

Acepto remunerar a los bancos para que inviertan mi sueldo y mis ahorros a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias que servirán para desvalijar países pobres, hecho que aceptó implícitamente, acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, que no es otro que el de otros clientes.

Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que la bolsa no se derrumbe. En vez de ofrecersela a los necesitados y permitir a centenares dé miles de personas no morir de hambre cada año.

Acepto que sea ilegal poner fin a tu vida rápidamente, para compensar, tolero que se haga lentamente e inhalando o ingiriendo sustancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.

Acepto que en nombre de la paz el primer gasto de los estados sea el de defensa, acepto pues que los conflictos sean creados artificialmente para deshacer el stock de armas para alimentar así a la economía mundial.

Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía aunque sea una energía muy costosa y contaminante. Estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía, lo cual sería nuestra perdición.

Acepto que se condene el asesinato de otro humano salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.

Acepto que se divida la opinión pública creando partidos derecha y de izquierda que se dedicarán a pelearse entre ellos haciéndome creer que el sistema avanza. Además, acepto todas las divisiones posibles con tal de que me permitan dirigir mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.

Acepto que la felicidad se reduce a la comodidad, al amor, al sexo y a la libertad para satisfacer todos los deseos porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz sea, más consumiré. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía de mercado.

Acepto que el valor de una persona se mida según su cuenta bancaria, que sea preciso utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades innatas y que sea excluido del sistema si ya no es suficientemente productivo.

Acepto que se recompense muy generosamente a jugadores de fútbol, al resto de deportistas de la llamada elite y a los actores de cine y mucho menos a profesores y médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.

Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues como somos la civilización más avanzada del planeta y sin duda del universo, sabemos que la experiencia no se comparte ni se transmite.

Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días para que se aprecie hasta que punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en occidente, se que mantener el miedo en mi espíritu solo puede ser beneficioso para mí a pesar de perder mi libertad.

Acepto que los empresarios, banqueros, militares y políticos celebren reuniones regularmente. Algunas dentro del seno de sociedades secretas y no conocidas para tomar sin consultarnos decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta. Queridos amigos, poco importan las creencias y las ideas políticas.

Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que se me avise explícitamente.

Acepto que el cultivo de OGM (organismos manipùlados genéticamente) se propague por todo el mundo, permitiendo así a las multinacionales patentar seres vivos amasando enormes ganancias y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.

Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieran armarse y combatir y que así elijan los países que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero. Y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible para poder arrebatar completamente sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.

Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de occidente en los países desfavorecidos, considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en esos países, que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del ciudadano no tenemos derecho a la injerencia en esta materia.

Acepto que los políticos puedan ser de honestidad dudosa y tal vez incluso corruptos, además creo que es normal en vista de la presión a la que están sometidos los pobrecitos, para la mayoría en cambio conviene la tolerancia cero.

Acepto que los laboratorios farmacéuticos e industrias Agro-Alimentarias, vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen sustancias cancerígenas prohibidas en occidente.

Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil millones de individuos, puedan pensar de otro modo a condición de que no vengan a expresar sus creencias en nuestra casa, y aún menos a intentar explicar nuestra historia con sus nociones filosóficas primitivas.

Acepto que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza. A saber: Cazar ó ser cazado y si estamos dotados de conciencia y lenguaje ciertamente no es para escapar de esa dualidad sino para justificar por qué actuamos de ese modo.

Acepto considerar nuestro pasado como una sucesión ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas pero se y hoy todo esto ya no existe porque estamos en el sumun de nuestra evolución y que las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos del mundo como oímos sin cesar en los discursos de la clase política.

Acepto sin discutir y considero como verdad todas las teorías propuestas para explicar los misterios de nuestros orígenes y acepto que la naturaleza haya dedicado millones de años a crear un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en en unos instantes.

Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de humanidad y la acumulación de riqueza como realización de nuestra existencia y nuestra vida.

Acepto la destrucción de los bosques y la casi desaparición de los peces de nuestros ríos y océanos.

Acepto el aumento de la contaminación industrial y a la dispersión por diferentes métodos de venenos químicos y de elementos radioactivos en la naturaleza.

Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inocuos.

Acepto la guerra económica que castiga brutalmente al planeta aunque sienta que nos conducen hacia una catástrofe sin precedentes. Acepto esta situación y admito que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.

Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo para más.

Acepto no plantear ninguna cuestión, cerrar los ojos a todo esto y no formular ninguna oposición verdadera porque estoy demasiado ocupado con mi vida y mis preocupaciones.

Acepto incluso defender a muerte este contrato si así me lo piden mis gobernantes.

Acepto pues con toda mi alma y conciencia y definitivamente está triste matriz que ponen delante de mis ojos para evitar que vea la auténtica realidad de las cosas. Se que todos ustedes, élites dirigentes actúan por mi bien y por el de todos. Y por ello les doy las gracias.

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